inverbum
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SEV

Santa Biblia Española

1

Y respondió Job y dijo:

2

¡Oh, si pesasen al justo mi queja y mi tormento, y se alzasen igualmente en balanza!

3

Porque mi tormento pesaría más que la arena del mar; y por tanto mis palabras son cortadas.

4

Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.

5

¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto?

6

¿Por ventura se comerá lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?

7

Las cosas que mi alma no quería tocar antes , ahora por los dolores son mi comida.

8

¡Quién me diese que viniese mi petición, y que Dios me diese lo que espero;

9

y que quisiera Dios quebrantarme; y que soltase su mano, y me despedazase!

10

Y en esto crecería aún consolación, si me asase con dolor sin haber misericordia; no que haya contradicho las palabras santas.

11

¿Cuál es mi fortaleza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para dilatar mi vida?

12

¿Es mi fortaleza la de las piedras? O mi carne, ¿es de acero?

13

¿No me ayudo cuanto puedo, y con todo eso el poder me falta del todo?

14

El atribulado es consolado de su compañero; pero se ha abandonado el temor del Omnipotente.

15

Mis hermanos me han mentido como arroyo; se pasaron como las riberas impetuosas,

16

que están escondidas por la helada, y encubiertas con nieve.

17

Que al tiempo del calor son deshechas, y en calentándose, desaparecen de su lugar;

18

apártanse de las sendas de su camino, suben en vano y se pierden.

19

Las miraron los caminantes de Temán, los caminantes de Saba esperaron en ellas;

20

pero fueron avergonzados por su esperanza; porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos.

21

Ahora ciertamente vosotros sois como ellas; que habéis visto el tormento, y teméis.

22

¿Os he dicho yo : Traedme, y pagad por mí de vuestra hacienda;

23

y libradme de la mano del angustiador, y redimidme del poder de los violentos?

24

Enseñadme, y yo callaré; y hacedme entender en qué he errado.

25

¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el argumento de vosotros?

26

¿No estáis pensando las palabras para reprender, y echáis al viento palabras perdidas?

27

También os arrojáis sobre el huérfano, y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.

28

Ahora pues, si queréis, mirad en mí, y ved si mentiré delante de vosotros.

29

Tornad ahora, y no haya iniquidad; volved aún a mirar por mi justicia en esto.

30

Si hay iniquidad en mi lengua; o si mi paladar no discierne los tormentos.