Otros Temas
Crecimiento Espiritual
Descubre el don de la salvación a través de Jesucristo y lo que significa para tu vida.
Aprende a desarrollar una vida de oración más profunda y a comunicarte con Dios.
Explora el poder de la adoración y cómo glorificar a Dios en toda circunstancia.
Fortalece tu creencia y confianza en las promesas y provisión de Dios.
Comprende el amor de Dios por nosotros y cómo podemos compartir ese amor con los demás.
Encuentra paz y restauración descansando en la presencia y las promesas de Dios.
Descubre el poder y la importancia de las Escrituras en la vida cristiana.
Supera la ansiedad y la preocupación a través del perfecto amor y las promesas de Dios.
Aprende sobre el perdón de Dios y cómo extender el perdón a los demás.
Desarrolla madurez espiritual y acércate más a Dios a través de diversas disciplinas.
Comprende los principios bíblicos de la generosidad y la mayordomía.
Explora el poder de Dios para sanar física, emocional y espiritualmente.
Aprende sobre las promesas de Dios de proteger y proveer a Sus hijos.
Descubre cómo Dios nos lidera y guía a través de Su Espíritu y Su Palabra.
Encuentra el verdadero gozo y contentamiento a través de una relación con Dios.
Apóyate en el poder de Dios para superar desafíos y perseverar en la fe.
Experimenta el triunfo sobre el pecado y las circunstancias a través de Cristo.
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Descubre el don de la salvación a través de Jesucristo y lo que significa para tu vida.
Aprende a desarrollar una vida de oración más profunda y a comunicarte con Dios.
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Desarrolla madurez espiritual y acércate más a Dios a través de diversas disciplinas.
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Aprende sobre las promesas de Dios de proteger y proveer a Sus hijos.
Descubre cómo Dios nos lidera y guía a través de Su Espíritu y Su Palabra.
Encuentra el verdadero gozo y contentamiento a través de una relación con Dios.
Apóyate en el poder de Dios para superar desafíos y perseverar en la fe.
Experimenta el triunfo sobre el pecado y las circunstancias a través de Cristo.
Sin embargo, él conoce el camino en que ando; cuando él me haya probado, saldré como oro.
Puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y confiarán en Jehovah.
porque Jehovah disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere.
Y el vaso de barro que hacía se dañó en la mano del alfarero, pero el alfarero volvió a hacer otro vaso según le pareció mejor.
¿Estará firme tu corazón? ¿Estarán fuertes tus manos en los días cuando yo actúe contra ti? Yo, Jehovah, he hablado y lo cumpliré:
Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
"Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña.
Tampoco echan vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rompen, el vino se derrama, y los odres se echan a perder. Más bien, echan vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.
Pero el que no entendió, aunque hizo cosas dignas de azotes, recibirá pocos azotes. Porque de todo aquel a quien le ha sido dado mucho, mucho se demandará de él; y de aquel a quien confiaron mucho, se le pedirá más.
Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.
Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.
A él le es preciso crecer, pero a mí menguar.
De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
Toda rama que en mí no está llevando fruto, la quita; y toda rama que está llevando fruto, la limpia para que lleve más fruto.
"Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Pues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con él en la muerte, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado, como instrumentos de injusticia; sino más bien presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
No os conforméis a este mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día.
Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable;
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
y me ha dicho: "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad." Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.
Por eso me complazco en las debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por la causa de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
pero renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad.
estando convencido de esto: que el que en vosotros comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante,
prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado y confesaste la buena confesión delante de muchos testigos.
Tú, pues, sé partícipe de los sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús.
Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y él huirá de vosotros.
En esto os alegráis, a pesar de que por ahora, si es necesario, estéis afligidos momentáneamente por diversas pruebas,
para que la prueba de vuestra fe—más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego— sea hallada digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo.
Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña.
Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.